Ay cuánto tiempo sin escribir por aquí. Me decía Mario que estaba ya harto de la entrada de Nazareno, Cruz y el Lobo, y no es para menos. Y no será porque no han pasado cosas durantes estas últimas semanas... lo que he viajado, madre mía. Pamplona, San Sebastián, Sitges. Y yo que no había salido de Alicante más que para ir a la Vega Baja...
Pero vayamos a lo que interesa, el resumen de Sitges. Nada más llegar empezamos con mal pie: Yo: - ¿Cómo me ves?
Muñeco: - Más vieja
Eso ya me cayó como el ojete, claro. Porque una ya de por sí está bien preocupada por el estado de sus nasogenianos como para que me recuerde un niño pequeño que he entrado en la treintena.
Aún así el muñeco durmió en nuestro cuarto todo el festival, a pesar de que no me dirigió ni un sólo halago a lo largo de todos los días que estuvimos en Sitges, cosa que no le perdono. Y eso que por ahí se creían que éramos novios, por lo que nuestro plan de años anteriores de ir creando el desconcierto sobre nuestra relación muñequil dio su resultado al fin y al cabo. También es cierto que el muñeco este año estaba más pendiente de otra señorita (más vieja que yo, por cierto) y Mario, que entre que llegó tarde y que después estaba medio ausente... en fin, que estuve muy desatendida, esa es la verdad. Me ponía las falditas de colegiala de Zara niños y nadie me decía nada de nada. El único que me hizo ojirris fue un director mexicano (que después resulta que era chileno)muy desagradable y que me dijo que mi perfume le estaba poniendo palote (por cierto Gerard, no me vuelvas a preguntar quién era, porque no tengo ni idea- es que el muñeco es muy protector, como un mini-bulldog guardián y necesita saber de todas mis conquistas).
Claro que todo lo que estoy diciendo para Mario y para el muñeco no tiene ningún sentido desde que este último me definió afirmando muy seriamente que mi discurso era "dictatorial y que estaba basado en la demencia y el capricho". Pero claro, soy una incomprendida; no entendían que estaba trabajando!!! Y es que a veces tenía que levantarme temprano y todo para ver películas, no os creáis que estaba ociosa. Era un trabajo durísimo. Eso sí, que bien he comido este año. Tanto es así que mañana mismo me apunto al gimnasio, porque si no la falda de colegiala no me la voy a poder meter en la cintura nunca más.
Faraway me pedía una lista de las mejores películas que vi por allí, pero chico, me da pereza hablar de cine. Sólo te diré que lo más bonito del festival fue Ponyo, la última de Miyazaki (será por mi naturaleza eminentemente infatil y que le agradezco a Tonio que me convenciera para verla) y también me gustó la película de los gatos vampiros (Déjame entrar), no sin mi hijo (Viyan), la de la zombi violada (Dead Girl) y la del zombi gay (Otto; or Up with Dead People).
En el capítulo de famoseo este año hemos andado fatalín, fatalero. Para deciros que el capítulo más entrañable fue ver a Mójica Marins con sus uñicas (rasqui, rasqui) siendo acompñado al lecho por una especie de samoano... y después tenemos a Abel Ferrara, que eso merecería un capítulo aparte, sobre todo porque intentar describir la escena que vimos Mario y yo frente al mar de Ferrara junto a una chica que seguramente era menor de edad metiéndole su lengua pulposa, violácea,hasta la garganta mientras le sobaba el trasero... fue realmente indescriptible, difícil de transmitir con palabras (porque ese estadio de repugnancia hay que sentirla, vivirla) e imposible de plasmar siendo fieles a la realidad. Hay que reseñar que el día anterior Ferrara se intentó avalanzar sobre mí no sé con qué intenciones (malas, seguramente) y que Mario y yo dispusimos por cuánto dinero me acostaría con él. 3000 euros fue el precio fijado ante la estupefacción de una amiga de Gerard que vino y que seguramente no se llevó una buena impresión de mí. Dice Mario que le caí fatal, pero es que a él le encanta que le caiga mal a la gente. Por eso no me perdona que me fuera a una fiesta del Pacha con Desi (la mujer que mejor huele del mundo) y vienera con noticias estupendas a la habitación.
Bueeeeeeenooooooo
En realidad aunque me meta con el muñeco y con Mario ya sabéis que son lo más bonito que tengo. Anda que no lo hemos pasado bien. Gerard se levantaba todos los días al alba para ir a trabajar y no hacía ningún ruido, como un gatete, para respetar mi sueño y nos trajo unos regalos preciosos y para mí también un jarabe para los mocos y la revista con la entrevista en profundidad a Pitita Ridruejo, que era un ensueño.
Como siempre me da la sensación de que he estado diez días en un sitio y casi no he podido estar con gente a la que le tengo cariño. Así que los pequeños momentos con Gloria y Kike, Tonio, Xavi-xinaco y también con Iglesias/Cervantes, Serra/Pascual pues fueron de lo entrañables. Y que bien me lo pasé con Desi y Xavi los días que salimos, sin duda el descubrimiento del festival.
Y bueno, que ha habido muchas más anécdotas que sólo nos hacen gracia a nosotros y que no tiene mucho sentido contarlas por aquí, que después siempre termino arrepintiéndome y avergonzándome de todo lo que digo. Espero que dentro de poco Mario me proporcione el material gráfico para poder ilustrar como es debido cualquier resumen de sitges que se precie. Creo recordar que entre las perlas fotográficas estaban las típicas instantáneas de Gerard posando, de mí medio desnuda y una del grandioso óleo de Linda Evans que está en el hotel de al lado del Meliá y que es un sin sentido kistch sin igual.
Por ahora, os dejo dos foticos que me ha mandado Desirée
3 comentarios on "Synecdoque, Sitges"
Me pregunto si el mexicano ése que te tiró los tejos tenía el discurso pensado antes de soltarlo. Yo me lo imagino delante del espejo ensayando, rollo De Niro, y pensando: "Con esto seguro que alguna cae". Y lo triste es que a lo mejor alguna cayó.
Y ya sabes que siempre es un placer coincidir contigo. Y ahora que lo he conocido, también será un placer coincidir siempre con Mario.
Pero qué envidia me das. Nosotros este año nos ha tocado quedarnos en casa. Una verdadera lástima. El año que viene será.
Sirven los datos Speiner, no pretendía que me dieras más de cinco títulos, (¿acaso existe algún festival del que se pueda extraer más de cinco títulos relevantes?)
Je, ya no somos los veinteañeros que escribían en Miradas, mi calvicie está ganando terreno diariamente, y el otro día hasta me arranqué algunas canas. Vamos a tener que hacernos tratar de ud.
Y nada, Speiner. Alguien escribió sobre ti en mi blog. Un tal faraway.
Te mando un gran abrazo.
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